Dialogo: 3 minutos en un mignitorio del infierno
En el infierno las fiestas son sucesos que llegan a durar meses enteros. Durante la celebración del 1110º aniversario de la llegada de Atila al inframundo, ocurrió un encuentro inusual en los sanitarios del averno: Charles Bukowski, escritor que conmociono al mundo con sus textos llenos de situaciones escabrosas y palabras altisonantes, se topo cara a cara con el mismísimo terrorista islámico Osama bin Laden.
- ¡Hey barbón! mira en qué lugar y en que condiciones te vine a hallar – exclamo Bukowski soltando una pequeña risa - Llevaba meses tratando de charlar contigo, pero ese maldito diablo me evadía cuando le preguntaba sobre tu paradero.
- Disculpa, ¿Quién rayos eres? – le respondió Osama un tanto desconcertado ante tal muestra de camaradería por parte del viejo escritor.
- No importa mucho mi nombre, es más, carezco de tal. Lo único que mereces saber sobre mi es que, si aun estuviera con vida, me daría a la tarea de redactar tu biografía.
- Bueno, no sé si tomar eso como un halago o una burla…
- Tómalo como quieras, pero bueno, para eso no es por lo que te buscaba. Necesito tus servicios –Bukowski recorrió el lugar con la mirada para cerciorarse de que nadie más escuchara el resto de la conversación- quiero proponerte algo que no te tomara mas de 5 minutos en hacer.
Osama, que al principio mostro cierto desconcierto, comenzaba a tomar una actitud hostil ante los desvaríos de Bukowski.
- Disculpe anciano, pero en verdad que necesito saber su nombre antes de aceptar cualquier oferta. No es que no me intrigue lo que se traiga entre manos, pero quiero saber con quién estoy tratando. Si algo aprendí durante mi instrucción militar es que hay que fiarse más por el nombre que por el hombre.
- ¡Al carajo con tus enseñanzas! –Bukowski comenzaba a desesperarse – estamos en el infierno amigo, aquí nadie confía en nadie.
- Lo lamento, pero es un requisito inevitable, además ¿Por qué no quiere decirme su nombre? Solo es una palabra, no le costara más de 5 segundos pronunciarla.
- Gastare energía al mover las encías, al tragar saliva, al abrir la faringe, al chocar los dientes, al tomar aire…
- ¡Demonios! –estallo Osama - Olvídelo viejo, me retiro con o sin su permiso. No fue para nada un placer conocerlo. Y por cierto, no olvide apretar la perilla de su mingitorio antes de salir, habemos quienes, aparte de odiar a los sin nombre, también odiamos los baños sucios.
Acto seguido, Osama se enfilo con paso firme hacia la puerta mientras Bukowski alcanzo a gritarle:
- ¡Desgraciado! Yo solo quería pedirte un autógrafo con dedicatoria para Charles Bukowski.




















