Noche de viernes en capital
Caminando por la ciudad a media noche. Luces de semáforo y demasiado ruido producto de los silbidos de las aves. El policía en la esquina mirando a la exhausta ama de casa que carga con un par de bolsas llenas de panecillos. Esas diminutas piezas rellenas de migajón. Esas diminutas manos que hacen un gran esfuerzo por no dejar caer las bolsas. Esa mirada fría que el guardián del orden otorga a la desfavorecida mujer. Esta noche tan cotidiana.
¿Te has dado cuenta que nadie te observa en la obscuridad?
A pesar de tus esfuerzos, son solo simples reflejos de la inquietud que ayer experimentaste. Justo cuando abrías la puerta del baño con intención de volver a la cama miraste hacia atrás en busca de algún sobresalto… nada. Regresaste a tu habitación, te ocultaste bajo la sabana y emprendiste el viaje de 7 horas y 23 minutos.
Que bonitas experiencias.
Qué lindo es el amanecer cuando despiertas en una cama ajena.
No logo entender a las personas que propagan buenos comentarios sobre fiestas a las que acaban de asistir. Una buena fiesta debe tener un poco de todo lo cotidiano. ¿Alguna vez han pensado en el vomito como una buena forma de liberar ideas?
Escribo enunciados sin mucha coherencia textual. Perdón, hace mucho que no usaba la X de mi teclado.
Me molestas un poco, deberías tratar de conquistar la ciudad en lugar de leer esto desde tu monitor.
Así sueno hoy: http://www.youtube.com/watch?v=5jNVfy-QNDQ



